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    Sky, Blue Sky

     -No sé cómo decirlo, Nico. Cómo decir que no siento que hoy sea un día como ayer, como mañana... no sé cómo expresar que siento tanto que no sé cómo decirlo.
    -Pero ya estás aquí, y no has necesitado responder a ninguna de esas preguntas. Fíjate bien. El cielo está azul, donde lo dejaste y de nada te sirve sentirte mal. Todo está tan mal... ¡dilo! Por qué no decirlo. Pero pronto te das cuenta de que no sigues viviendo como lo haces por conseguir que deje de estarlo. Si no porque es la única forma que tienes de ser. Y... la verdad es que es mejor así.
    -Hace tanto tiempo... ya... que dejé tantas cosas en la memoria... y pones un gato al lado de otro y hasta que no pasa un tiempo no se quieren. Es muy triste, ¿no? Pensar que realmente eres como un animal, que no hay nada más. Que si hubieras nacido en un lugar diferente serías otra persona.
    -Deja de perseguir cosas invisibles. Cosas que no se pueden ver. A mí me conoces, a mí me quieres. Eso es lo que tienes que tener claro antes de nada, Lou. Y la vida tendrá tantas vueltas como quieras darle...
    -Pero si giras demasiado, te mareas, y caes.

    Un Paseo por aquí

    El sabor prófugo y timoteado,
    como de laureles y hierba buena,
    de la brisa y el templar sereno,
    sonoro, de la mañana;
    con esas ramas de olivo
    verdes; con esos pilones de escarcha,
    trenzados, labrando las hojas
    de las remotas horas perdidas.
     
    Y al sonar verdes
    los crujidos ansiosos de su lecho,
    y esos golosos
    ojos sin techo
    que también la muerte tornaba a la mar
    profunda, desfigurada y eterna;
    a la mar sonora, de la mañana,
    llegó a lomos de las alas blancas del caballero negro,
    sobre los caminos; que ajados, volvían su suerte
    hacia el cielo; este azul, el del firmamento,
    sostenía las almas mucho antes de nacer
    tú, de nacer sin más.
     
    Para captar la voz,
    la serena párbula,
    el amanecer claro
    de un siniestro y crápula
    carnicero de dientes amarillos,
    amarillos y pequeños,
    como de rata.
    Como de esas ratas
    que no vuelven
    porque no han de ser acogidas
    por quienes les odien.
     
    Saiph.
     
    "Paseo por las calles
    verde palo
    de azul y sombra
    entre los colores
    de las calles
    y del cielo."
     
    Saiph.
     
    Oh, y me siento tan turbado al descubrirme entre tantas cosas...